Shania Twain recordó los momentos más duros de su vida: “Tuve que aprender a ser valiente”
Con más de 100 millones de discos vendidos y cinco premios Grammy en su haber, Shania Twain es una de las artistas femeninas más importantes de la música country-pop. Un logro nada desdeñable p...
Con más de 100 millones de discos vendidos y cinco premios Grammy en su haber, Shania Twain es una de las artistas femeninas más importantes de la música country-pop. Un logro nada desdeñable para una chica que sobrevivió a la pobreza, a una infancia marcada por los abusos y que, tras la repentina pérdida de su madre, tuvo que hacerse cargo de sus tres hermanos desde muy joven. De esos “desafíos devastadores” que la vida le puso por delante habla en su nuevo álbum, Little Miss Twain, un trabajo que refleja su espíritu resiliente del primer al último tema.
View this post on Instagram“Tuve que aprender a ser valiente desde muy joven y a no derrumbarme”, dijo la cantante, oriunda de Ontario, en una reciente entrevista con People. La intérprete de éxitos como “Man! I Feel Like a Woman” y “You’re Still The One” se refería a esa cruda infancia en el pueblo minero rural de Timmins, donde tuvo que enfrentar desde abusos por parte de su padrastro hasta la crianza de sus hermanos menores. “Maduré muy rápido. No siempre teníamos dinero para pagar las cuentas. Yo era uno de los adultos: llevaba a los niños a la escuela, preparaba comidas con lo que había —lo que quedaba en los frascos, como sándwiches de kétchup— e intentaba apoyar a mi madre durante su depresión, cuando no podía alimentarnos ni mantenernos calientes en invierno. Era una madre maravillosa, pero no podía soportar no poder cuidarnos siempre como creía que debíamos ser cuidados”, recordó.
Su muerte y la de su padrastro, Jerry, en un accidente automovilístico cuando ella tenía 22 años empeoró aún más las cosas, haciendo que la artista tenga que hacerse cargo de sus tres hermanos menores de manera definitiva. “Mi música fue mi salvavidas muchas veces”, confesó quien construyó una próspera carrera desde 1992.
En 2008, Twain volvió a enfrentarse a otro doloroso momento tras separarse de su primer marido y productor musical, Robert John “Mutt” Lange, un divorcio que dio mucho que hablar por la infidelidad del compositor británico con Marie-Anne Thiébaud, una de las mejores amigas de su mujer.
View this post on InstagramAños después, un diagnóstico de Lyme y su consecuente operación de las cuerdas vocales tras la amenaza de perder su voz volvieron a poner su mundo patas para arriba. “He superado momentos difíciles gracias a mi capacidad para encontrar el coraje, ser valiente y vencer el miedo. El miedo me impulsa”, reveló quien también recurrió a la terapia para sobrevivir en esos momentos tan difíciles.
Hoy, Twain pudo dejar el dolor atrás y sentirse más fuerte y segura que nunca. Y su séptimo álbum de estudio lo demuestra. Según su compositora, Little Miss Twain, es un trabajo impregnado de su espíritu resiliente que incluye recuerdos de su juventud (los lindos y también aquellos que la marcaron) y que escribió con la intención de cerrar un ciclo. “He dedicado toda mi vida a procesar los desafíos que he enfrentado. Ahora estoy en un punto en el que disfruto mucho recordarlo con una sonrisa”, señala.
View this post on InstagramEn este nuevo disco, Twain abarca diversos géneros y colabora con artistas de la talla de Tanya Tucker, Josh Homme, The War and Treaty y hasta con su hijo Eja Lange, de 25 años. “Trabajar con Tucker, en particular, fue algo muy, muy surrealista. Tanya era la única estrella infantil de la música country en aquel entonces , así que ella era la referencia de mi madre sobre quién creía que yo podía llegar a ser. Nunca llegué a ser una estrella infantil —no alcancé el éxito hasta mucho después de que mi madre ya hubiera fallecido—, pero pensaba en ella cuando escribí esa canción, al recordar mis orígenes, los sentimientos y las experiencias de mi juventud y cómo ella fue mi representante, mi agente, mi mentora”, relató emocionada quien asegura estar lista para volver a recuperar “el mando”.