La mujer que acompañó a Farrah Fawcett toda la vida y cuya muerte dejó a la actriz devastada
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Farrah Fawcett no sólo es recordada por interpretar a Jill Munroe durante la primera temporada de Los Ángeles de Charlie sino por convertirse en un ícono de belleza de los años 70. Su característico peinado, de hecho, marcó a toda una generación y fue imitado por muchas mujeres en todo el mundo.
Mientras ella era considerada como la sex symbol de la época, su hermana mayor, Diane Fawcett Walls, eligió un camino completamente distinto. Alejada de los flashes y de la maquinaria de Hollywood, desarrolló una carrera como diseñadora gráfica y sólo apareció ocasionalmente en televisión para hablar sobre la vida y la trayectoria de la estrella de la familia. Su muerte, en 2001, dejó una profunda huella en la actriz y fue una de las pérdidas más dolorosas que atravesó Farrah antes de enfrentar su propia batalla contra el cáncer.
La mayor del clanNacida el 27 de octubre de 1938 en Montgomery, Texas, Diane Elaine Fawcett era 9 años mayor que Farrah. Ambas crecieron en una familia de clase media y pasaron su infancia en Corpus Christi, Texas. Su padre era James Fawcett, un trabajador de la industria petrolera, y su madre, Pauline Evans Fawcett, una ama de casa.
View this post on InstagramDesde pequeñas Farrah y Diane tuvieron una relación muy cercana, aunque sus personalidades y aspiraciones fueron diferentes: mientras la menor terminó conquistando Hollywood, Diane encontró su lugar en el mundo del diseño y las artes visuales.
Respecto a su vida sentimental, Diane pasó dos veces por el altar. La primera vez fue en 1957, cuando contrajo enlace con Jefry Curtis Riggs; junto a él tuvo un hijo, Jefry Curtis Riggs Jr. Sin embargo, el matrimonio no funcionó y la pareja puso punto final al cabo de unos años. Tras su divorcio, la mujer volvió a apostar al amor con Earl Eugene Walls. Tras intercambiar anillos en 1966, tuvo a su segundo hijo, Greg Walls. Con Earl estuvo casada hasta el día de su muerte.
La incondicional View this post on InstagramA diferencia de Farrah, Diane nunca persiguió la fama ni intentó construir una carrera frente a las cámaras. Sus escasas apariciones públicas siempre estuvieron relacionadas con el orgullo que sentía por la carrera de su hermana y por la transformación artística que logró con los años.
En 1977 participó como invitada en The Mike Douglas Show y, años más tarde, fue entrevistada para el documental Biography y para Headliners & Legends with Matt Lauer, ambas producciones dedicadas a repasar la vida de Farrah.
Allí, Diane no solo compartió recuerdos familiares sino que develó cómo era la verdadera mujer detrás del mito; alguien muy distinto a aquella que salía en tapas de revistas en los años 70. Según sus propias palabras, Farrah era una mujer profundamente unida a sus raíces texanas, que siempre encontraba refugio en ella y sus padres cuando necesitaba alejarse de la presión de Hollywood.
En el especial Farrah Fawcett: Behind Closed Doors, la diseñadora también recordó la lucha de la actriz por salir del encasillamiento de “chica sexy” y su deseo de interpretar papeles más complejos y dramáticos. Mientras que en la pantalla su rol en The Burning Bed, donde interpretó a una mujer víctima de violencia doméstica, le valió elogios de la crítica y una nominación al Globo de Oro, en teatro mostró su versatilidad con la obra Extremities, en la que dio vida a una mujer que sufre una agresión sexual. “Fue lo mejor que he visto en mi vida”, dijo emocionada sobre aquella performance sobre las tablas.
Una vida distinta, una misma luchaEl 16 de octubre de 2001, apenas unos días antes de cumplir 63 años, Diane murió como consecuencia de un cáncer de pulmón. Un documental de A&E reveló que, en 1998, Farrah dejó Los Ángeles (y su agenda laboral) durante un mes y medio para acompañar a su hermana durante su enfermedad.
View this post on InstagramSu muerte la devastó. La actriz evitó hablar públicamente de esta pérdida tan significativa en su vida y eligió homenajearla a través de su otra gran pasión: la escultura. A través de un busto de bronce al que llamó Head of Diane (Cabeza de Diane), Farrah reflejó ese vínculo cómplice e incondicional que las unió desde pequeñas.
Cinco años después, en 2006, Farrah recibió su diagnóstico de cáncer. Aunque padecía una enfermedad diferente —cáncer de colon—, enfrentó el tratamiento con la misma determinación que había visto en su hermana. Tras someterse a quimioterapia y una intervención, en febrero de 2007 anunció que se había curado. Sin embargo, en mayo de ese mismo año se detectó que la enfermedad había hecho metástasis en su hígado.
Su lucha quedó documentada en Farrah’s Story, el especial televisivo estrenado pocas semanas antes de su fallecimiento, en junio de 2009.